"Tierras de Penumbra" (shadowlands)Dirección:
Richard AttenboroughIntérpretes:
Anthony Hopkins, Debra Winger, Joseph Mazzello, Edward Hardwicke, John Wood, James Frain.Guión:
William NicholsonMúsica:
George FentonFotografía:
Roger PrattLugar: oficina de Moncloa (Hilarión Eslava 18).
Fecha: Jueves, 11 de Diciembre de 2008.
Hora: 18:30Programa:
Breve presentación de la película.
Proyección del film.
Coloquio.IMPORTANTE: Para poder asistir simplemente se requiere confirmación mediante email a actividades@aluni.net.
Basada en la vida real de C. S. Lewis, escritor de las "Crónicas de Narnia" e íntimo amigo de J.R. Tolkien a quién ayudó a construir la tierra media de "El Señor de los Anillos".
Tierras de penumbra describe una historia de amor: la que mantuvieron en los años cincuenta C. S. Lewis (Anthony Hopkins) y la poetisa norteamericana Helen Joy Gresham (Debra Winger). Joy, de origen judío. Tras varios años de relación epistolar, Joy visita por vez primera a Lewis en 1952. Al año siguiente, tras divorciarse de su marido alcohólico, el también escritor William Gresham, Joy se instala definitivamente en Inglaterra con sus dos hijos. A continuación os trascribo una carta del hijo mayor sobre C. S. Lewis,
Carta de Douglas Gresham
Sólo tenía ocho años cuando me presentaron a C. S. Lewis o <> como prefería que lo llamaran y lo cierto es que, en un principio, me sentí desilusionado. Se debió a que había leído los libros de Narnia que ya se habían escrito por entonces (algunos se publicaron más tarde) y sabía que me iban a presentar al hombre que conocía al Sumo Monarca Meter y a Aslan el Gran León. Casi esperaba una figura fornida vestida con armadura de plata y empuñando una espada. Sin embargo, Jack no tenía nada que ver con la imagen que mi imaginación había creado. Era un hombre de mediana edad, ligeramente encorvado, y que empezaba a quedarse calvo, vestido con ropas muy usadas, una vieja chaqueta deportiva de lana y pantalones de franela gris, y unas zapatillas realmente desgastadas. Para alguien recién llegado de América resultaba una figura estrafalaria. No obstante, al cabo de muy poco tiempo su encanto y vitalidad consiguieron que empezara a caerme muy bien, muy de prisa.
Jack era una persona con una mente tan enérgica y activa que era capaz de adaptarse rápidamente a cualquier circunstancia, y podía hablar casi de cualquier tema. Poseía la habilidad de conversar con un niño a su mismo nivel pero sin parecer jamás condescendiente. Cuando finalizó aquella primera visita, ya sabía que tenía un nuevo amigo que sería muy importante en el futuro.
Tras aquella primera vez, visité con frecuencia The Kilns, la casa donde Jack y su hermano el mayor W. H. Lewis, o <>, vivían. No tardé en conocer a Jack y a Warnie muy bien. Cuando mi madre enfermó gravemente de cáncer me trasladé a The Kilns, a vivir con ellos. Hoy en día, podría parecer extraordinario que una persona llevara a dos jovencitos (mi hermano David y yo) a su casa y a formar parte de su vida mientras la madre de éstos estaba enferma en un hospital. Pero Jack era una persona que vivía según sus creencias, y si pensaba que algo estaba bien, lo llevaba a cabo sin importar lo que pudiera costarle. Era el mejor amigo de mi madre en aquellos tiempos y para él nada era más natural que darnos un hogar cuando necesitábamos uno.
Así fue como me trasladé a un lugar que estaba tan cerca de
Narnia como podía imaginar por aquel entonces. En The Kilns había un bosque con árboles; algunos altos y majestuosos, otros marchitos y retorcidos. En el bosque había un lago pequeño, repleto de peces, edificios antiguos medio en ruinas y misteriosos cobertizos viejos cubiertos de hiedra y otras plantas trepadoras. Existía una atmósfera de misterio y una penetrante sensación de singularidad en aquel lugar. Tenía diez años cuando fui a vivir allí y era casi como si estuviera en Narnia. Jack y Warnie eran, también, personajes que muy bien podrían haber tenido un origen narniano; eran personas dotadas de una amabilidad, bondad, encanto, valor e integridad inmensos. Y Jack poseía un gran sentido del humor.
The Kilns fue un hogar lleno de diversión y risas, incluso en aquellos días tan dolorosos en que mi madre se moría. Ella y Jack se casaron cuando al principio se creyó que estaba a las puertas de la muerte, pero luego tuvo un período de mejoría que duró cuatro años y fue la época más feliz de su vida y también de la de Jack. Después de que mi madre muriera, Jack y yo estuvimos muy unidos, y fue su fortaleza la que me sustentó. Demasiado pronto, apenas tres años después, Jack también murió. Abandoné The Kilns y entonces me trasladé a poca distancia de allí, pero cada vez que regreso al bosque y al lago, dedico unos minutos a recordar, y mi mente todavía me traslada de vuelta a la Narnia de mi infancia con mis recuerdos de Jack y mi madre paseando por el bosque.
Cuando leas Las crónicas de Narnia, deja que te trasladen también a ti aun lugar que conozcas bien y guárdalo en tu mente. Habrá momentos en los que necesitarás regresar a tu Narnia particular en busca de la amabilidad y el consuelo de ese mundo mágico; cuando lo hagas, encontrarás a Aslan esperándote.
